Un antropólogo argentino es capturado en las selvas brasileñas. Los caníbales lo meten en una gran olla para cocinarlo. Cada tanto, el cocinero pincha al antropólogo con un enorme tenedor. El jefe de la tribu interviene:
- ¡Ya está bien! No continúes pinchando al prisionero. Estamos cocinándolo. Con eso ya está bien. No lo tortures con tu tenedor.
- No es tortura, jefe. ¡Es que este argentino hijo de puta se está comiendo todo el arroz!
La otra cola es más rápida. Si cambia de cola, la que acaba de dejar empezará a avanzar más deprisa que la nueva. Si vuelve a la primera, lo único que conseguirá es que se produzca un tumulto y todo el mundo se mosquee con usted