Una joven entra en una Iglesia desnuda de cintura para arriba. El cura la detiene y le dice:
- Un momento, señorita. Usted no puede entrar así en la Iglesia.
- ¿Cómo que no? Yo tengo el derecho divino.
- Y el izquierdo también, pero así no puede entrar.
La otra cola es más rápida. Si cambia de cola, la que acaba de dejar empezará a avanzar más deprisa que la nueva. Si vuelve a la primera, lo único que conseguirá es que se produzca un tumulto y todo el mundo se mosquee con usted